Las aventuras de la mujer Pájaro X: PESADILLAS DE OTRO TIEMPO

Salir de la nada había sido sencillo, la mujer Pájaro rebosaba confianza en sí misma, se sentía preparada para todo lo que estaba por llegar. El espectro que le había propuesto su primera prueba le mostró entonces los caminos que podía recorrer.

-Exploradora Pájaro, lo has hecho bien en la primera prueba, pero no todo será tan sencillo en adelante, ante ti se muestran ahora varias alternativas y solo tú decides cual será tu próximo destino.

Frente a ella se abrían tres caminos entre los que podía escoger.

-El primero te llevará de vuelta a la aldea, los otros dos se adentran en el laberinto. No puedo decirte a donde te llevarán, pero sí que será peligroso.

Dicho esto, su etérea presencia se desvaneció en un haz de luz dejando a la mujer Pájaro sola ante su decisión. Sabía que no quería volver a casa todavía, la atracción que solo los grandes misterios pueden ofrecer calaba en su mente y en sus huesos, atrapándola, atrayéndola hacia lo desconocido como una polilla a una llama.

De uno de ellos parecía proceder el sonido de las llamas crepitando, aquel sonido le recordaba a su hogar, a las hogueras en la plaza y las chimeneas en las casas que permitían combatir el frío de su mundo hecho de hielo. Como en trance comenzó a caminar hacia ese sonido, atrapada por memorias que parecían augurar algo bueno.

A medida que se acercaba al lugar de donde venían las llamas la temperatura fue en aumento, pronto el calor era insoportable y al sonido de las llamas le acompañaban otros sonidos menos reconfortantes y mucho más aterradores. Un rugido reverberó en las paredes del laberinto asustando a la mujer Pájaro que quiso huir, se dio la vuelta decidida a escoger otro camino, pero cuando lo hizo se encontró caminando de nuevo en la misma dirección. Volvió a darse la vuelta y echó a correr, pero pronto una luz anaranjada se reflejaba en los muros en torno a ella.

Entendió entonces que en el laberinto las decisiones que uno tomaba eran definitivas, no había vuelta atrás posible. Las rodillas de la joven comenzaron a temblar cuando otro rugido se escuchó amplificado por la cercanía, no quería continuar, pero sabía que no había más camino que enfrentarse contra la bestia que La esperaba más adelante.

Se armó de todo el valor que pudo reunir y dio un nuevo paso hacia delante, un espectro apareció entonces frente a ella. Este era distinto al anterior, no estaba hecho de luz sino de oscuridad, su figura resaltaba contra el fondo anaranjado por las llamas como una ausencia más que como una presencia.

-Exploradora Pájaro, bienvenida a tu siguiente prueba.

La imaginación de la mujer Pájaro rebosaba fantasías de terror, se planteaba un infierno y bestias de tamaño incomparable, cerraba los ojos y se creía enfrenándose a un rio de lava custodiado por un demonio. Todos los escenarios que su mente podía imaginar suponían un peligro para el que no se sentía preparada para enfrentarse. Recordó como su daga, único elemento de protección que había querido llevar al laberinto, ardía en el fuego blanco, siendo rechazado por los dioses y se sintió desprotegida y desnuda ante las futuras amenazas.

-No temas exploradora, el laberinto conoce tu alma, solo los caminos que estás preparada para recorrer se abren ante ti, aunque estar preparada no asegure tu éxito. La fuerza está en ti, pero es solo cosa tuya ser capaz de utilizarla.

– ¿Cuál es la siguiente prueba?

Preguntó ella.

-Te enfrentarás a uno de los habitantes más célebres del laberinto. Muchos exploradores han caído antes a manos de los de su especie, una de las mejores guardianas de los secretos del mundo. Acompáñame.

La mujer Pájaro siguió a la sombra que se movía tenuemente entre las luces hasta una sala redonda rodeada en toda su extensión por un cerco de fuego, a excepción de la puerta por la que estaban pasando, que daba a unas escaleras que desembocaban en un lago. La inmensidad de la sala impresionó a la mujer Pájaro.

Sobre sus cabezas se desplegaba un cielo nocturno límpido sobre el que las constelaciones brillaban distinguiéndose con claridad. La luz anaranjada del fuego se reflejaba en la superficie del agua como un espejo, impidiendo ver su profundidad.

Un nuevo rugido se escuchó proveniente del fondo de la sala, la parte del lago más alejada de donde la mujer Pájaro se encontraba, desde donde estaba no se alcanzaba a distinguir qué lo producía, pero sin duda era grande, y seguramente peligroso. Un escalofrío recorrió la espalda de la joven que sintió como el nudo en su estómago se apretaba aún más.

-Antes de que llegue tienes que saber que cuentas con las siguientes armas para tu protección.

Junto a ella aparecieron ordenados varios objetos que parecían cualquier cosa menos armas. Entre ellos se encontraba una cuchara, una escoba, un espejo, un lapicero, una estaca de madera, un turbante y finalmente lo único que parecía servir para algo, un hacha enorme muy afilada.

-Buena suerte.

Dijo la sombra antes de desvanecerse ante los ojos de la joven. En la orilla del lago pequeñas ondulaciones empezaron a formarse, la mujer Pájaro levantó la cabeza para ver la fuente de los terribles rugidos que avanzaba lentamente hacia ella aumentado de tamaño a medida que la profundidad del lago disminuía. Frente a ella se encontraba una criatura sobre la que había leído en sus estudios en la madriguera y que había sido la causante de sus peores pesadillas de infancia.

La mujer Pájaro dio un paso atrás al reconocer a su siguiente enemigo. Sus tres cabezas unidas por largos cuellos a un único cuerpo escamado estaban rodeadas de una niebla espesa de color verduzco, sus ojos refulgían de ira al ver a la intrusa que había penetrado en sus dominios, su larga cola espinada removía el agua a su paso.

La criatura se acercaba a la mujer Pájaro dispuesta a terminar con ella, la joven quiso huir, pero el cerco de fuego se había cerrado, no había escapatoria posible. Ya solo podía enfrentarse a sus mayores miedos y terminar con la Hidra.

hidra i

Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s